Ayer fue uno de los días más calurosos de lo que llevamos de verano y se batió el record del día más caluroso de septiembre alcanzando en Sevilla los 44 grados. Con una alerta naranja por altas temperaturas sólo 5 efectivos del Parque de Bomberos de Mairena del Aljarafe tenían que atender las emergencias que tuvieran lugar tanto en su área como en la del Parque de Santiponce (Cerrado desde hace varios meses).

Entorno a las siete de la tarde un incendio de pastos en la barriada de Caño Ronco en Camas alertaba a los vecinos. Un camión con tres efectivos del cuerpo de Bomberos se personaron rápidamente en el lugar de los hechos y lograron evitar que el fuego alcanzara mayores dimensiones. 

En los primeros instantes la gran columna de humo se podía ver desde localidades vecinas. Yo personalmente pude ver la gran humareda desde un centro comercial de una localidad vecina.

Columna de humo desde el Centro Comercial Airesur - Ikea de Castilleja de la Cuesta. Luis Domínguez Villadiego.
Columna de humo desde el Centro Comercial Airesur – Ikea de Castilleja de la Cuesta. Elena Domínguez-Palacios Barros.

Como ya venimos contando, la problemática que atraviesa este colectivo debido a los recortes y a un intento chapucero de privatizar sus servicios, decidí acudir al lugar del incendio para ser testigo de primera mano de las condiciones en las que trabajan los bomberos de la comarca.

Me encontré un incendio ya prácticamente controlado pero todavía con varios puntos en las que las llamas alcanzaban hasta un metro de altura. Nada más llegar pude charlar con varios vecinos que se encontraban, como yo, viendo las llamas consumir una pequeña parcela que es utilizada para que los caballos coman yerba.

Los vecinos me comentaron que el fuego no ha ido a más gracias a que cuando llegaron los efectivos del cuerpo de Bomberos atajaron el avance de las llamas hacia una parcela colindante que estaba sin arar. Al quedar el fuego limitado al terreno que normalmente usan los caballos en invierno para comer se extinguió en poco tiempo ya que no encontró suficiente combustible que quemar.

Una vez que el fuego estaba prácticamente controlado decidí acercarme más y tuve la oportunidad de charlar unos minutos con uno de los efectivos. El me ratificó lo comentado por los vecinos minutos antes. Yo le pregunté si era normal para un incendio de estas dimensiones contar con sólo tres efectivos y su respuesta fue contundente a la par que alarmante. “Con tres efectivos es muy difícil hacer nuestro trabajo. Somos tres pero uno siempre debe de quedarse en el camión. Cuando llegamos las llamas eran bastante altas y tuve que salir por patas porque el fuego me rodeó por la espalda y como no tenía nadie detrás mía cubriéndome… No me percaté hasta que sentí el fuego en mi nuca. Es muy peligroso trabajar así” argumentó el bombero ante mi cara que en ese momento expresaba una mezcla de miedo y rabia.

Estos mismos Bomberos que con su rápida actuación evitaron que el fuego cobrara mayores dimensiones son los mismos que hace unos días fueron recibidos a tomatazos en San Juan de Aznalfarache al no poder llegar a tiempo al incendio de una vivienda. Tras conocer de primera mano la situación que pasan estos heroes me pregunto: ¿Hasta cuando vamos a tolerar estos recortes? ¿Tendrá que ocurrir una auténtica desgracia para que los políticos comprendan que no se puede jugar así con la vida de la gente?

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