Mariano Rajoy espera tranquilo el palio de Susana Díaz

Tras horas de procesión, el palio de Susana Díaz enfila, aclamada por el fervor de sus periodistas, la ilustre capilla de Ferraz. Viene radiante, sonríe con la mirada fija al frente, sus penitentes la llevan en volandas.

Palomera la espera para cantarle una saeta, está emocionada. La vieja guardia del PSOE se ha puesto bajo el palio para llevar a la señora a la cumbre. Todos están contentos, los camaradas del tajo, Fernández Vara se saca la manzana de la boca para engullirse un bocadillo de panceta, ha gastado muchas energías. Junta a él, García-Page y Lambán, con sus manos encalladas y sus botellines calentorros en los bolsillos, levantan el trono de la sultana.

Zapatero y Bono lloran al verla aparecer por la esquina, Felipe González asiente satisfecho, la esperanza llega a tiempo y Marhuendez echa flores de plástico a su paso mientras recoge alguna moneda olvidada. Ahí viene lamadredetodoslosandalucesyandaluzas, grita Pujol que, arropado por sus hijos, está recogiendo unas cabezas de gambas que se le han caído a los camaradas del PSOE andaluz. Soraya se santigua porque una vez más la dueña llega a casa mientras Cebrián la arropa con su capa negra como el petróleo.

Ha costado mucho poner de acuerdo a medios de comunicación, periodistas, políticos y empresarios, pero está hecho, el bipartidismo celebra, un año más, con júbilo, su victoria. El cardenal Ferreras da unos caramelos a su monaguillo Iglesias y éste se sienta en un rincón a degustarlos mientras admira a la esposadeltieso enfilar la abstención.

Don Mariano, con traje blanco y sombrero, mete unos billetes bajo el manto y Rivera estalla de alegría al ver la elegancia, el porte y la presencia del protector de La Familia. Ha llegado la hora, cuando la puerta de Ferraz se cierre se escuchará una guillotina y después algo rodará por el suelo. El silencio reinará entre todos los allí presentes, nadie hablará, ya se habrá ejecutado, cogerán sus maletines rebosantes e irán a dormir tranquilos. La ley del silencio ha vencido, Falciani ha perdido.

Por una puerta trasera alguien sacará un ataúd y lo tirará al río, se hundirá al poco tiempo. Dentro en la capilla, Don Mariano apagará los cirios mientras la patrona mirará extasiada la luz del sol de un ventanuco, se ha cumplido.

 

Compartir