Canal Sur 418,5 millones de euros para promover el catetismo

Susana Díaz va a destinar un presupuesto de 418,5 millones de euros en los próximos tres años a Canal Sur para intentar reflotar a la empresa. Con una plantilla de 1.475 trabajadores, RTVA costará 139,5 millones de euros al año, 11,6 al mes a los andaluces.

El problema de Canal Sur no radica solo en el coste, que es mucho, sino sobre todo en el servicio. Es un medio costoso de propaganda política al servicio del Gobierno andaluz donde Ciudadanos apenas ha logrado nada en su supuesta lucha por la transparencia y donde se adjudican contratos millonarios a programas de niños cantores, que también cuentan chistes, mientras no se emiten apenas imágenes del Parlamento andaluz.

Si un andaluz quiere ver las sesiones del Parlamento tiene que tener la suerte de que la RTVA lo retransmita, cosa que casi nunca hace, y si se interesa mucho tiene que verlo en la web del Parlamento en un tamaño que corresponde a la mitad de la pantalla de un móvil. Además no puede adelantar la reproducción teniendo que ver toda la sesión de horas si quiere buscar algo. Se trata de ocultar la base de nuestra autonomía, que el es Parlamento andaluz y lo que allí se debate, no vaya a ser que se vea lo que le dicen al Gobierno de “estapresidenta”. 

Sin embargo, se siguen promoviendo los toros, los programas de festejos de pueblos, que son necesarios pero realizados sin esfuerzo, sin calidad, sin imaginación, repetitivos, horteras. La imagen de la marca son los colores chillones en platós, presentadores profesionales como María del Monte y mucha risa, porque aquí nos roban y estamos parados, pero seguimos cantando. Con el PSOEA de Susana Díaz se refuerza cada vez más la imagen atrasada de nuestra tierra. Canal Sur promueve que los niños canten, como si estuviéramos en la época de Franco con Joselito, apenas hay programas de búsqueda de empleo, sobre innovación, de creación de empresas o servicio real de información útil al ciudadano. 

Shows de cómo perder peso, o cómo los ancianos ligan, jalonan el servicio público que nuestra televisión presta por decenas de millones de euros. Cuando tocan la Historia, si alguna vez se acercan, la manchan con actores que hacen preguntas que ellos mismos responden encareciendo el producto y alejándose del fin de enseñar. Todo se llena de una patina cateta y graciosa, y ni se plantea nada que sugiera un cambio. Es muy simple, está todo inventado, una voz en off e imágenes, así se enseña y por muy poco dinero. Se entrevista a catedráticos, que tenemos muy buenos, y se culturiza al espectador con la enorme riqueza histórica y cultural de Andalucía. No pongáis cazurros a contar la Historia que queda ridículo, aunque encarece el producto claro y así el amigo de turno se forra. 

Hay un claro intento de ser catetos, de ser más catetos, de incidir en la Andalucía profunda, como una seña de identidad del partido que la gobierna, no hay más que ver sus caras. Los productores audiovisuales, como el que escribe este artículo, han tenido que reinventar su carrera profesional después de ver cómo se fomenta lo mismo que hace 50 o 60 años, los mismos tópicos que la época franquista. Además de la censura que sufren los productores en sus producciones porque algún personaje de su documental o programa critica a las grandes empresas o a los políticos. 

Canal Sur, con María del Monte por bandera, avanza hacia la aldea del Rocío, por la “sombra de los pinos”. La costosa cadena pública oculta la información política pero sí paga millonadas a folclóricas o mantiene corresponsales por el mundo, o compra noticias internacionales, mientras apenas se habla de lo que pasa aquí. No cuenta cómo un chico de un pueblo puede montar una empresa o buscar empleo, cómo puede evitar tener que emigrar como Alfredo Landa en los años 60. La tele de su tierra le enseña cómo llegar a triunfar por tres meses, cantando y bailando, para deleite del público, triste como aquel lema del PSOE andaluz, Andalucía al “mázimo”.

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