Felipe VI es jefe de un Estado en descomposición y que tiene papel asignado

Felipe VI junto a su padre.
Felipe VI junto a su padre.

Escritor y Doctor en Filología Románica Carlos Ortiz de Zarate nos ofrece su visión sobre el actual jefe del estado, Felipe VI

Nuestro modelo territorial tiene graves problemas y no es solamente por el contencioso catalán. Apenas se han hecho avances en la disminución de la brecha norte/sur, pese a las inversiones del Estado que proclamaban ese objetivo.

El uso descontrolado de las últimas ha alimentado la corrupción, el clientelismo y los negocios de los clientes. Le invito a leer mi artículo “Cristina y Susana”. Debe “moderar el funcionamiento regular de las instituciones”.

No funcionan, señor jefe del Estado; y lo muestra el incidentes entres dos lideresas en auge en los “partidos del poder”. Hay corrupción en esos partidos; ambos han llegado a un pacto para nombrar a los miembros del Consejo del poder judicial.

El que tiene que juzgar fechorías, frecuentemente relacionadas con la aplicación del concepto de territorialidad. Me limito a añadir que el primer gobierno de Rajoy se ha saldado con el aumento de cuatro puestos en el índice de corrupción y que:

Hemos incumplido, sistemáticamente, compromisos de ajustes presupuestarios, mientras sufríamos drásticos recortes de Derechos ciudadanos. Que hemos aumentado alarmantemente la deuda y que cada día descubrimos más deuda procedente de fechorías del descontrol y de la impunidad.

La justicia, ha sido pilar del Estado, incluso en las monarquías absolutas. Más aún en una parlamentaria que se proclama Estado de Derecho. El jefe del Estado debe, ante todo, velar por la justicia y por el funcionamiento de las instituciones.

Si carece de instrumentos, debe reclamarlos y buscarlos. Si no se considera capaz de hacerlo, o no lo desea, abdique.

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