Los desastrosos datos de la sanidad andaluza lastran la candidatura de Díaz

La gestión de la presidenta hace aguas en un tema tan importante para el socialismo como es la sanidad andaluza

Susana Díaz Fuente: Youtube

La gestión de la sanidad andaluza realizada por el Gobierno de Susana Díaz ha conseguido que cientos de miles de ciudadanos se echaran a la calle para paralizar fusiones hospitalarias y recortes. Esta multitudinaria respuesta ciudadana derrotó a Susana Díaz, que en su carrera personal por abandonar Andalucía y aspirar a la Moncloa, tuvo que ceder a la presión de los andaluces en la calle.

De hecho hubo hasta dimisiones, algo difícil de ver en la Junta, para intentar desactivar las movilizaciones pero vuelven en este mes lastrando la candidatura de la presidenta a Ferraz. Además, los datos están de parte de los manifestantes ya que Andalucía está a la cola en diez importantes parámetros a nivel nacional.

La Comunidad autónoma andaluza es la última en efectivos de Medicina y Enfermería de Atención especializada alcanzando solo 1,53 médicos por cada 1000 habitantes, muy lejos de los 1,81 de la media nacional. En efectivos de Enfermería de Atención especializada de nuevo por debajo con solo un 2,67 frente al 3,14 de la media del país.

En camas hospitalarias, Andalucía se sitúa en el último puesto, 2,17 frente al 2,97 de la media nacional.

En equipamiento de Resonancia Magnética Nuclear la comunidad solo alcanza un 0,87 frente a 1,24 de media nacional, en quirófanos operativos 8,48 por cada 100.000 habitantes frente a 9,37 de todo el promedio nacional.

La gestión de Susana Díaz queda al descubierto también en Atención Primaria donde solo hay 0,72 frente al 0,76 nacional estando en el puesto 14 de todas las comunidades.

Donde se obtiene la mejor puntuación es en puestos hospitalarios por cada 1000 habitantes, donde Andalucía está situada séptima con un 0,31 frente al 0,41 de toda España.

La región alcanza el puesto decimotercero en equipos TAC y el decimoquinto en unidades de hemodiálisis.

Estos malos datos de gestión y las movilizaciones previstas son un lastre para la carrera personal de la baronesa a la hora de liderar el PSOE y abandonar Andalucía.   

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