Blas de Lezo derrotó a la mayor flota británica hasta el Desembarco de Normandía

El nombre de la operación Lezo esconde una increíble historia oculta por Gran Bretaña por vergüenza

Estatua de Blas de Lezo en la fortaleza de San Felipe de Barajas de Cartagena de Indias (Colombia)

La Operación Lezo que se lanzó ayer contra la corrupción en la empresa publica madrileña del Canal Isabel II del juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco, llevó a dormir en el calabozo a Ignacio González tras ser detenido. Además del expresidente de la Comunidad de Madrid han sido detenidas 11 personas más y hay personajes implicados tan famosos como Francisco Marhuenda por supuesto chantaje a Cristina Cifuentes.

La operación, que debería ser la tumba política de Esperanza Aguirre, lleva el nombre de un hombre, Blas de Lezo, marino español que derrotó a la mayor flota británica de la Historia hasta el Desembarco de Normandía.

Por supuesto en España este épico hecho casi desconocido, al igual que otras muchas hazañas que han sido borradas de nuestra memoria y ocultas, como si tuviéramos que sentir vergüenza de las victorias y solo resaltar lo malo o las derrotas, muy español.

En nuestra larga Historia, centenares de marinos realizaron hazañas bélicas, de exploración o de socorro de plazas en peligro. El mundo es conocido como tal, gracias a marinos españoles que lo circunnavegaron y lo exploraron de arriba abajo en unas condiciones extremas. Y España fue universal durante más de tres siglos por las victorias que obtuvo a sus enemigos a manos de grandes soldados o marinos. 

Blas de Lezo es uno de esos marinos, un almirante que gracias a su tenacidad junto a la del virrey Sebastián de Eslava, salvó el Imperio español americano de su mayor amenaza en aquellos tiempos, la Pérfida Albión.

En 1741 España estaba en guerra con Gran Bretaña, que se inventó una excusa, los británicos han sido los mayores manipuladores de la historia, de un supuesto capitán de Guardacostas español que le cortó la oreja (Jenkins) a un contrabandista inglés, y el Rey, en honor de ese ciudadano declaró la guerra a España. La verdad era es que Gran Bretaña llevaba preparando esta guerra durante años ya que veía la oportunidad de conquistar toda América con su Armada, la Royal Navy, que triplicaba al menos en esa década el número de barcos a la española. Si Gran Bretaña conquistaba Cartagena de Indias podría partir en dos las posesiones españolas y alcanzar cualquier rincón del Imperio. Sin embargo esa guerra fue una grave derrota para los británicos que salieron trasquilados en todos los frentes y España acabó atrapando y destruyendo una gran cantidad de barcos de Gran Bretaña, tantos, que a los pocos años, el poder de la Armada Española fue parejo al de renombrada Royal Navy.

Pero España tenía además una ventaja, su impresionante sistema de fortalezas y la tenacidad de sus soldados y ciudadanos, que pocas veces se rendían para desesperación de sus enemigos.

Eso es lo que ocurrió en Cartagena de Indias, que España, de la mano de Blas de Lezo, derrotó a una armada de 196 barcos británicos con 30.000 soldados y marinos. y fue derrotada por la inteligencia y fiereza de los 4.000 defensores entre los que había indios arqueros causando un total 9.000 bajas al enemigo y atrapando decenas de navíos y cañones.

Fue tal la humillación que Gran Bretaña ha borrado de su historia naval este episodio y solo en los últimos años está siendo relanzado gracias a varias novelas e investigadores españoles. Iban tan sobrados los británicos que acuñaron una moneda con la victoria del almirante inglés, Vernon, sobre Blas de Lezo y que luego tuvieron que esconder por haber sido tan gravemente derrotados. 

Moneda que celebraba la ‘futura’ victoria de Vernon frente a Lezo

No es el único episodio desconocido, hay centenares. Otro de los sonados y que han sido ocultos, es la expedición de Drake-Norris en 1589-90, meses después de que las tormentas dañaran a la Armada Invencible, que fue un desastre de proporciones similares y que también ha sido borrada de la historia británica y, por consiguiente, de la española.

Invito a acordarnos de los hombres ilustres, no para meter en la cárcel a los 40 de Alí Babá, sino para ensalzar su obra con medios públicos, y a los ciudadanos, a investigar sobre nuestra Historia que esconde tesoros dignos de las mejores novelas y películas. No por ‘patrioterismo’ barato, ni por admirar lo bélico, sino porque eso es nuestro y si lo olvidamos, seremos otros, pero no nosotros.

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