Opinión

Pablo Iglesias: de ser nueva política a caer en contradicciones y pensar solo en tácticas partidistas

Iglesias pide que España sea líder en defensa LGTBI mientras trabaja para una empresa financiada por Irán, donde este colectivo está duramente perseguido

El discurso de Pablo Iglesias, de más de tres horas de duración, dio para mucho y algunas de sus propuestas han pasado inadvertidas para la opinión pública.

Una de estas medidas, que no ha sido muy comentada, es la propuesta de que España sea “líder mundial en la defensa del colectivo LGTBI”.

Podemos sabe que muchos de sus votantes, votaron a Zapatero y se sienten orgullosos de los avances sociales que, por ejemplo, en esta materia se consiguieron durante los años de gobierno socialista.

Sin embargo, en estos años que llevo cubriendo la actualidad política siempre intento discernir cuando un partido está proponiendo algo por firme convicción ideológica y con intención de cumplir lo prometido y cuando se está actuando por puro marketing “posturista”.

Para evitar que “me la cuelen” los políticos siempre intento escuchar con atención sus propuestas y ver el “historial” de esos políticos.

Por esta regla cuando el Partido Popular propone que bajará los impuestos y no rescatará a bancos con dinero público, recuerdo que ya propuso eso en 2011 y seis meses después de llegar al gobierno ya estaba incumpliendo sus promesas.

Igualmente cuando Albert Rivera dice que no pactará con el PP pues directamente me entra la risa. Dijeron que nunca harían a Rajoy presidente y días después estaban comiéndose sus palabras.

O cuando Susana Díaz decía que solo pensaba en Andalucía y hacía actos en todos sitios menos en la comunidad autónoma que preside ya me olía algo raro.

Y con Podemos, y me consta que no soy el único al que le pasa lo mismo, me empieza a pasar que lo que escucho y lo que veo que hacen es muy contradictorio.

Estoy de acuerdo en casi todo lo que Pablo Iglesias e Irene Montero dijeron durante el debate de la moción de censura pero creo que son palabras vacías, sin intencionalidad constructiva.

Por ejemplo, estoy de acuerdo en que hay que echar a Rajoy, pero leyendo el documento interno de Podemos queda claro que esta moción, presentada en rueda de prensa antes de siquiera hablar con aliados potenciales, estaba pensada para atacar desgastar al PSOE ante la previsible victoria de Susana Díaz.

Además, no ha buscado apoyos en otros partidos que pudieran servir para llevar a cabo la regeneración del país. Ciudadanos y Podemos coinciden en casi el 70% del programa como se vio en el primer debate de Jordi Évole y sin embargo ahora mantienen una pose de enemigos irreconciliables por simple estrategia política.

Ahora ambos partidos buscan objetivos distintos, no vienen a lo que dicen que vienen, a cambiar la vida de los ciudadanos. Ahora Ciudadanos gira a la derecha para intentar coger votos al PP y Podemos lleva años intentando meter presión al PSOE para arañarle votos, son tácticas claramente partidistas, como las que ya aplicaban PP y PSOE y que ellos decían que venían a ofrecernos algo diferente.

Rajoy lo sabe, y por eso espera. Mientras estos tres partidos no se pongan de acuerdo, él seguirá presidiendo el país y no tendrá problemas, aunque lo cojan quitando las chuches a los niños. Pablo Iglesias sabe que ERC, en plena deriva independentista y Bildu, no son compañeros para el PSOE y diciendo que busca el acuerdo con el PSOE apartando de base a Ciudadanos es una una contradicción con su discurso regenerador. También Rivera parece ver el demonio en Podemos cuando la gran mayoría de su programa es similar al de la formación morada.

Igualmente cuando Iglesias agita la bandera LGTBI y pide que España lidere la defensa de los derechos de este colectivo, recuerdo que ha estado trabajando para una empresa que recibía fondos de Irán durante años, un país donde atropellar mortalmente a una mujer te sale la mitad de caro que a un hombre o donde, como ocurre también en Arabia Saudita, se apedrea hasta la muerte a cientos de homosexuales al año.

Antes de defender los derechos LGTBI y los derechos de las mujeres, Pablo Iglesias debería pedir perdón por haber trabajado para esta empresa y condenar enérgicamente la actitud prácticamente medieval de Irán.

Si en tu vida cotidiana trabajas para una empresa financiada por un país que hace lo contrario a lo que tú defiendes pierdes toda la credibilidad y para liderar la izquierda de este país hace falta eso, credibilidad.

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