Sin eufemismos

Patriotas de pulsera y patriotismo popular

Aún recuerdo de pequeño cuando me vestí con los colores de España para animarles en el Mundial de fútbol en Sudáfrica, el cual terminamos ganando gracias al gol de Iniesta. Pero si a mí me preguntasen hoy si soy patriota probablemente diría que no. En este artículo os explico por qué.

Pero antes debemos definir varios términos. ¿Qué es el patriotismo? En un sentido amplio, sin fijarnos en una definición lingüística excesiva, ser patriota significa sentir afecto u orgullo por los símbolos nacionales de tu país o estado. ¿Qué es un país? Un país, para algunos, es simplemente un montón de tierra rodeada por unas fronteras donde gobiernan políticos para la gente que vive ahí.

Cuando hablamos de símbolos nacionales nos referimos por ejemplo a la bandera de España, al escudo, al himno español, al propio idioma español, a su forma de estado (en nuestro caso; el Rey) y si nos extendemos pues sus instituciones, la Constitución, la Iglesia, fiestas nacionales, cultura, gastronomía, tradiciones, etc.

Es decir la, mayoría de la gente que hoy en día se dice patriota es aquella que está orgullosa de estos símbolos, muchas veces sin ni siquiera conocer qué significan o de dónde salen. Fijémonos a modo de ejemplo en el escudo de España. Este es un elemento diverso que no muchos conocen.

Está formado primeramente por dos columnas que representan las “columnas de Hércules”, lo que sería la península (Cádiz) y África (Ceuta), coronadas con los símbolos del reino e imperio español, desaparecido hace ya varios siglos. Las columnas están flanqueadas por el lema “plus ultra” refiriéndose a los territorios de ultramar que poseíamos hace relativamente poco (Cuba, Puerto Rico, Filipinas, etc).

En medio está el escudo en sí mismo que representa a los cinco reinos históricos que forman España; Aragón, Castilla, León, Navarra y Granada, y en medio el símbolo de la dinastía borbónica. Todo esto adornado con una gran corona que señala que somos una monarquía parlamentaria. Lo curioso es que después mucha de esta gente niegue por activa y por pasiva que España es un país plurinacional; su propio escudo lo confirma. Otro símbolo nacional; nuestra familia real.

Un rey emérito colocado por un Dictador, que se divertía matando elefantes, el marido de la Infanta inmerso en el Caso Noos de corrupción y el actual Rey, al que llaman “el preparado”, que a parte de cobrar del dinero público (él y sus hijas de 9 años), no sabe como solucionar una crisis territorial como la de Cataluña. Una monarquía que nos colaron en una línea de la Constitución Española de 1978, sin ni siquiera darnos el derecho a decidir nuestra forma de Estado (las encuestas de entonces decían que ganaba la república).

Una Constitución que solo votaron las personas que hoy tienen al menos 57 años, es decir, el 60% de la población actual no ha votado la Constitución. Una Constitución, que a mi parecer tendría haber durado solo un par de años ya que las escribieron franquistas y tenía el objetivo de maquinar la transición dictadura-democracia y que además tiene la necesidad imperiosa de ser reformada, o mejor aún, crear una nueva impulsando un proyecto constituyente.

Me resulta curioso toda esa gente que dice “es que votar en referéndum es inconstitucional”; señores, robar o desahuciar también es insconstitucional y los partidos a los que votan lo hacen todos los días. Los mismos partidos, PP y PSOE, que han gobernado las instituciones de todos por décadas, con cientos de imputados y dinero robados a los españoles. Los patriotas de pulsera se sienten muy orgulloso de que al Congreso vayan encorbatados y no con coleta.

Estos mismos encorbatados que desvían los impuestos de su país guardando dinero en bancos suizos. Los mismos que apoyan una Unión Europea que se aprovecha de la mano de obra del sur para enriquecer al centro y norte. Esa Unión Europea que cierra las puertas a gente normal como nosotros que huyeron de su país en guerra (provocada por nuestras bombas) y mueren ahogados en el Mediterráneo.

Todo esto lo sabe muy poca gente de esa que se define patriota. Y así sigue con la bandera, el himno, el idioma, etc, olvidando por ejemplo que el vasco, el gallego o el catalán también son lenguas cooficiales de nuestro país, pero cuando te escuchan hablarlo te llaman etarra o separatista. Esta clase de personas son las que, a cualquier argumento fundamentado en hechos verídicos que les das, ya te dicen “¡Viva España!”, o el “Si no te gusta tu país vete a Cuba”, o el “¡Piqué fuera de la Selección!” sin venir a cuento; frases muy típicas de los patriotas de pulsera y bandera en el balcón.

Por todo esto y más yo no me siento orgulloso de mis símbolos nacionales, creo que ya se puede entender mejor, estés o no de acuerdo conmigo. Ahora bien; para mí un país no es solo un estado ni sus tierras; si no su gente, sus pueblos y sus ciudadanos que lo habitan. Y para mí ser patriota no significa estar orgulloso de tu país, si no defender a tu país. No estoy orgulloso de esos políticos patriotas que echan a los españoles de sus casas, que nos obliga a los jóvenes a irnos a trabajar a otro país o esos que rescatan a los bancos en vez de a su gente. Esos no son patriotas.

Por eso sí estoy orgulloso de esa gente que sale a la calle cuando sus gobernantes le roban y llenan las plazas de dignidad y gritos de democracia y libertad, que no suelen ser los “patriotas” de las banderas que están más cómodos viendo el futbol en el salón.

Sí estoy orgulloso de todas esas bomberas, médicos, profesoras, agricultores y padres y madres de familia que sacan día a día al país adelante con los pocos recursos que el estado les da mientras los políticos se gastan el dinero en viajes, mariscadas y compañía especial.

Me siento orgulloso de mi abuela y su pensión, de mis tías que buscan trabajo por que están parados desde hace años, de mis primas que trabajan los festivos y domingos para sacarse unos ahorros y hacer su vida. Todo esto y más es lo que me gusta definir como patriotismo popular o verdadero patriotismo. España es nuestra también.

Nunca os apropiaréis de los símbolos de todos para usarlos en nuestra contra, porque somos mayoría. Por esto yo sí me considero patriota, pero no de pulsera, si no de corazón. Mi patria es la gente.

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