Sin eufemismos

Desde Rusia con amor

El Presidente de la Asamblea Nacional Andaluza responde a las acusaciones de EL PAÍS

Tengo la edad suficiente como para recordar a un paranoico, o muy inteligente Francisco Franco, sacar a la palestra aquello de “España es víctima de una conspiración judeo-masónico-comunista” cada vez que había problemas internos con el hambre, rechazo internacional, o cualquier intento por alcanzar la democracia, o bien, cuando ya se había usado demasiadas veces, entonces… el problema era Gibraltar, ese grito de Gibraltar español.

Así pase mi infancia y adolescencia, víctima, como todos de una propaganda del régimen, que te comía las neuronas hasta el grado tostadora (aún no habían llegado a España los microondas) y llegabas a creer que el origen de todas nuestras desgracias, en efecto, tenía el origen en Rusia, los judíos o la masonería que nos querían, no sabíamos bien con qué propósito, arruinar España.

Pero, del mismo modo, tuve la enorme suerte, de criarme en el seno de una Fábrica, la de Tabacos de Málaga, en la que entré en contacto con unos hombres y mujeres valientes, germen del movimiento socialista malagueño, que pocos años después floreció como el PSOE de Málaga, en cuyas JJSS pude militar y recuperar mis neuronas del tostado final del franquismo. Salvado por la campana. Pero salvado. Tanto como para comprender que aquella conspiración judeo-masónico-comunista, no iba de arruinar a España, sino de salvarla de las garras del fascismo.

Alcanzamos una brizna de libertad, y durante un breve periodo de tiempo, el acceso a la información libre y veraz. En ella descubrí que no había nacido en una región española, sino en un País, una Nación que se llama Andalucía, y que, por herencia, era hombre de luz, esa luz que, a los hombres, alma de hombres nos dieron, y por tanto consagrado en la lucha por el reconocimiento de mi Patria como tal y a los andaluces y andaluzas como mis compatriotas, desde el nacionalismo andaluz. Ese, y no otros, es el fin que me mueve, que nos mueve a los que consideramos que Andalucía no tiene más salida, a la vista está, que luchar por su República, para salir del estado de pobreza endémica que padecemos, siendo como somos, una tierra rica.

Dotar Andalucía de un partido político que su prioridad sea Andalucía, el Partido Nacionalista Andaluz, y una organización civil encaminada a concienciar al pueblo andaluz de quiénes somos, y de lo que somos capaces cuando trabajamos juntos por Andalucía, nuestro único fin. Desde dichas herramientas, política y social y desde el máximo respeto a la constitución del 78 y de las actuales leyes, aunque esto no significa que estemos de acuerdo con ellas, intentamos caminar, desde la consciencia colectiva hacia el objetivo final, que no es otro que las reformas necesarias, para comenzar un proceso constitutente republicano andaluz, previa transformación de las leyes y de la Constitución del 78, que haga posible dichas reformas.

Esto que considero una lucha democrática y leal, a la vista de los políticos herederos de las prácticas franquistas, es intolerable. ¿Cómo se atreven a pensar por sí mismos? ¿Cómo se atreven a trabajar sin nuestro permiso? Eso no es posible, seguro que esta panda, estos cuatro que caben en un taxi y demás tópicos conocidos, no son capaces de pensar ni de trabajar por sí mismos, seguro que tienen a alguien detrás que los agita, que los maneja, que los organiza…Ya está, conspiración judeo-masónico-comunista.

Y comenzó la ópera rusa, la película de James Bond 007, o el correo del Zar. Hay que averiguar a qué han ido estos chicos andaluces a la democrática hoy Federación Rusa, sin nuestro permiso. ¿Cómo se han atrevido? Para el centralismo español, que unos andaluces cojan las maletas para salir de Andalucía, que no sea para emigrar, resulta extraño, sospechoso, y por tanto hay que investigar a fondo, y si no encontramos nada, lo inventamos.

Que unos andaluces planifiquen un viaje a Crimea, para verla sobre el terreno, conversar con los ciudadanos y ciudadanas de forma libre y sin nadie que te impida nada, para comprobar que nos mentían, que Crimea no estaba en guerra, sino en paz; que Crimea es una República independiente porque así lo han decidido más del 85% de sus habitantes en referendo (esa palabra que da salpullidos en España) y que, del mismo modo, decidieran, otra vez sí, en referendo, que querían federarse de forma libre y democrática a la Federación Rusa, extraña mucho, tanto a políticos como a mucha prensa española acostumbrada al NO-DO. Por cierto… lo que sí envidio en estos momentos, y esto sé que no gusta, España tenga algún día el grado de democracia que tiene la Federación Rusa, y por tanto, una prensa libre con periodistas profesionales que no se dejan ni manejar ni influir, pero claro para afirmar esto, hay que ir, ver, oír, preguntar e informarse de primera mano. 

Si, además, ese viaje sale de los bolsillos de cada uno. Si además son recibidos con el máximo respeto, cordialidad y generosidad por parte de los gobernantes de la República. Si además se abren líneas de colaboración cultural y social. Si además se abren puertas para la colaboración económica. Si además el viaje da como resultado la programación de la Semana de Cultura Andaluza en Crimea con rotundo éxito. Sí además dicho éxito da como resultado continuar con la colaboración cultural y planificar unas jornadas de flamenco. Si además por todo ello una fundación por la caridad y la paz te condecora…algo muy raro está pasando aquí.

Si además, y para colmo le sumamos el problema catalán y las acusaciones, más que ridículas, de que el Gobierno de la Federación Rusa está detrás de todo esto, es, además de paranoico, de verdadera risa. Volvemos al franquismo más paranoico de la conspiración judeo-masónico-comunista, o del Gibraltar español. Todo con el único fin de tapar los interminables casos de corrupción, o de la escandalosa incapacidad política para afrontar un tema, tan fácil de resolver como el problema catalán. Tan fácil como imitar a Crimea en el uso de las urnas para la resolución de los problemas democráticos y políticos.

Por todo ello, es claro entender que, los que hemos viajado y viajaremos a Crimea, ni somos James Bond en “Desde Rusia con Amor” ni “El Correo del Zar” y ni mucho menos una Ópera Rusa dirigida ni agitada desde Moscú. Somos una Asociación civil que crece día a día, que sabedores de la ruina económica de las familias andaluzas no somos capaces de pedir cuota a nadie que no sea de forma voluntaria, que viajamos en un coche que pagamos la gasolina a escote, y que comemos bocadillos en las estaciones de servicio. Que no nos dejamos dirigir ni por Madrid como dicen unos, ni desde Barcelona, como dicen otros y ni mucho menos desde la Fría Moscú como dicen en alguna prensa. Somos un grupo de andaluces independientes, que tenemos criterio propio, objetivos claros y democráticos por los que luchamos.

 

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